Me liberto en tus pétalos de fuego
soberana silueta nocturna,
imperio plateado de jacintos,
suspendida luminaria de mis pupilas,
que sumerges tus mieles en mis sombras.
Atiene la lengua de la esmeralda
con tus púrpuras expresiones,
que entero el cielo se deshoja en tu boca.
Surges triunfante de la recién nacida noche,
extendido abismo azul,
que recitas el horizonte en mis trémulos brazos:
Atiende mis luces que te busco en las raíces de tus labios,
acuarela del alma
esencia de pino,
cascada de mármol.
Corona silenciosa de luz
que adornas con tu perfume el cause de mis versos,
dame un segundo de tus caricias,
paloma de niebla que habitas los conciertos de mi corazón.
Atiende los hilos de marfil
que desata la devorante luna,
prisionera del universo,
fragmento infinito de tinta,
firmamento encendido de eucalipto,
dame de beber el silencio con tus palmas
que las mías te sostienen en tus jardines de diamante.
Canción de fragancias
que dibuja un abril,
melodía de líquidos cristales
que envuelve los hemisferios de mi piel,
atiende los lirios de mi boca,
que los párpados de luz
consumen el rocío de tu lengua;
y el nardo sensible que desata tu polen
atrae los zumbidos de mi sangre.
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