lunes, 17 de octubre de 2011



El trópico invernal de mis lamentos
desata un torrencial de amargas penas,
la frívola nostalgia que en mis venas
es cúmulo iracundo de tormentos.

Contrarios hemisferios bruscos vientos,
que rigen mis prisiones y cadenas,
octubre es alimento a las condenas
que cargo en carne viva y pensamientos.

Diluvios que saturan mi alegría 
inundan con recuerdos mi verano,
en túmulos de viento el alma mía 

se funde licenciosa a lo tirano,
oscuras aflicciones muerte fría,
que llevan mi penar a lo lejano.

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