jueves, 26 de abril de 2012





Sobre el lienzo inmaculado tu belleza
extiendo en la premura que pincelo,
 con suma perspicacia cual develo
la blanca desnudez de tu pureza.

Tu pecho es primavera y con viveza
suscito en mi pincel con gran revuelo;
tu imagen blanca aurora hija del cielo,
es única y sin par naturaleza.

Mi oficio es la pintura con recato,
tu cuerpo es la escultura y yo de él
ensalzo su atributo sin ornato;

¡Oh diosa prodigiosa, ojos de miel,
quisiera que tú fueses el retrato
y yo por mi ventura este pincel! 

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