Sobre el lienzo inmaculado tu belleza
extiendo en la premura que pincelo,
con suma perspicacia cual develo
la blanca desnudez de tu pureza.
Tu pecho es primavera y con viveza
suscito en mi pincel con gran revuelo;
tu imagen blanca aurora hija del cielo,
es única y sin par naturaleza.
Mi oficio es la pintura con recato,
tu cuerpo es la escultura y yo de él
ensalzo su atributo sin ornato;
¡Oh diosa prodigiosa, ojos de miel,
quisiera que tú fueses el retrato
y yo por mi ventura este pincel!

Es una poesía hermosa, en donde sublimas a esa musa que te inspira.
ResponderEliminarFelicidades