Tu blanco pie desnudo que va sobre la grama
confiado inadvertido de aquel dichoso prado,
decora con tu aljófar el fresco panorama.
Un pájaro cantor desde su rama
preludia alegre con su pico un canto
por la niña de nácar y de encanto
angélical que mi alma adora y ama.
El céfiro respira ese jazmín
que desata tu boca de amaranto
que no puede imitar ningún jardín.
Sobre lirios y azucenas
bajo el mayo de tus labios
con presteza van mis sabios
pensamientos en cadenas.
Como flor en primavera
con sus pétalos cerrados
se florecen tus cuidados
bajo el fuego de mi esfera.
En delgadas alas vuela
este culto que consagro
porque tu eres el milagro
que despierto me desvela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario